Martes 7/09
Desayuno, mañanero y clase. En clase hoy jugamos un juego. Ese que consiste en ponerle a cada uno una profesión (puede tener diferentes variables) en la espalda y tener que hacer preguntas hasta adivinar de qué trabajás. Yo era primera ministra. En fin, resulta que después muchos de mi clase iban a ir a un concierto que consistía en una mezcla entre música clásica y electrónica. Yo estuve toda la tarde en Starbucks en internet, y de ahí me fui hasta donde era este concierto (Friedrichstr.).
Cuando llegué, me encontré con Maribel y el chico francés, Ewan (aprendí su nombre hoy… mañana técnicamente), quienes decidieron que no iban a entrar a este concierto, pero Ewan había propuesto otro lugar para ir. Así que decidí irme con ellos a ver qué onda. Llegamos, a Karl-Marx-Strasse, a lo que resultó ser una batalla de bandas de Berlín. Estaba muy buena! Los primeros que vimos eran rusos y tenían unos instrumentos excelentes. Otros que tocaban el piano desde el piso y el violonchelo dado vuelta. Había otra banda cuyo cantante era igual a Elton John, y también un negrito hip-hopero que estaba buenísimo; y más. La mayoría de la música nos encantó, y la segunda parte del show la pasamos adelante bailando emocionadamente. Fue muy divertido. Después llegó el momento de votar. Se acercó un flaco y me dijo que votara a los rusos, que eran los que originalmente iba a votar y, por eso, me llevó “backstage” (no era mucho de backstage, solo back) a tomar vodka gratis. Mucho vodka no tomé, pero bueno, me aplaudieron por haberlos votado (?). Después tocó una banda más que también fue divertida, y anunciaron a los ganadores. Los que yo voté salieron segundos, y a los primeros no los habíamos llegado a escuchar. Tiraron en un momento un ramo de flores y Maribel se abalanzó a agarrarlo, cual soltera desesperada :P así que tuvimos un ramo de flores por un tiempo, que fue gran parte de la conversación jaja.
Lo importante de todo esto es lo que viene ahora. Cuando nos íbamos a tomar el subte que me dejaba justo en mi casa, a la 1 menos 10, decía que estaba fuera de servicio (cierran a la 1! Por quéeeeee!?). Así que, desde Hermannstr., la última estación del U8, decidimos volver caminando hasta Alexanderplatz siguiendo el mapa. Eso implicó más o menos 1h de caminata, estábamos en la loma del o-je-te. Pero bueno, la pasamos re bien, nos cagamos de risa y no de frío por suerte. Una vez que empezamos a ver la gran torre de Alexanderplatz sentimos un gran alivio por no habernos perdido. Mission accomplished, fueron las palabras exactamente jaja. Esa torra es un punto de referencia excelente. Cuando llegamos hacia ella, nos sentamos a fumar el pucho de la felicidad (todos estábamos fumando de los cigarrillos armados de Ewan esta noche), y de ahí me volví el resto del camino hacia mi casa, a la cual apenas llegué morí. Maribel se fue con el francés a quién sabe qué… jaja.
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