Friday, September 24, 2010

Magic Truffles

Miércoles 22/09

Último día de clases! Soleado, casi como si fuera verano, no entiendo cómo es que los días cada vez están más lindos… Llegué (tarde) y nos hicieron hacer muchos ejercicios al pedo. Uno, por ejemplo, consistía en datos sobre peso, altura, velocidad y más de muchos animales. Wtf? De qué me sirve eso para aprender alemán? En fin. Después de la última hora fuimos al Lobby a donde había una “reunión” (que de reunión no tuvo mucho, nos dieron jugo de manzana y un señor dijo cosas que no entendí), donde con algunos de mis compañeros jugamos al metegol, junto con otro chico que jugaba muy bien. Gané dos partidos de tres :P.

De ahí me fui con César, elegimos el día de hoy para comernos los hongos que habíamos comprado en Ámsterdam (magic truffles según el packaging), así que fuimos a Potsdamer Platz y nos metimos a ver una película en 3D que se llamaba Resident Evil: Afterlife, a las 8pm. Más allá de los efectos visuales, era una película particularmente rara. Se trataba de unas minas que peleaban, y había muchas escenas de tiroteos, y cada tanto unos monstruos feos que parecían estar invadiendo. No sé, no entendí mucho la película, y no me la acuerdo, necesito volverla a ver definitivamente. Pero fue impresionante, el flash más raro de la vida! Apenas me puse los anteojos 3D entré, literalmente, a otra realidad, fuera del cine, fuera de Berlín, fuera de todo, la palabra viaje es la mejor que podrían haber encontrado para definirlo :P.

Adentro del cine me sentía muuuuuy feliz, que todo estaba demasiado bien, y las cosas que veía en la película, particularmente las escenas en las que aparecían monstruos aterradores, me daban gracia y muchas ganas de reírme a carcajadas. Como no podía reírme a carcajadas, lloraba de la risa contenida. Sentía, también, que estaba adentro de la película, y que todo lo que decían (cuando hablaban, que no era muy seguido, no había una puta escena con una conversación normal) o tenía algo que ver conmigo, o me lo decían a mí. Veía muchos colores, más que nada cuando enfocaban la cara de alguien de cerca, veía las caras llenas de líneas de colores y como dobles. Cada tanto había o una escena muy blanca, o una muy verde que me la hacían híper flashear. Me olvidaba que estaba en un cine, y no quería mirar a mí alrededor, me gustaba mucho o mirar a la pantalla o cerrar los ojos y seguir viendo cosas raras. Si lo miraba a César lo veía gigaaaaante, y cada tanto cuando él agarraba pochoclos sentía que una garra gigante estaba aproximándose, pero todo era pura felicidad. Sabía que estaba drogada, y mi pensamiento principal fue que me sentía extremadamente rara. No sé cómo explicarlo, pero era raro, sabía que todo era un flash y que todo era mentira. Me sentía muy bien, y sentía que cuando quería podía bajar a la realidad, pero no quería. La película obviamente no la entendí, pero sentí que se pasó rapidísimo. Cuando salimos, había un cartel, que si me quedaba mirándolo se movía. Por un momento perdí a César (porque siempre se pierde, y no tiene celular lo cual es una gran paja) y salí del cine. Ahí, viendo a la gente, la flashee el triple. Veía doble, sentía que seguía en 3D, todas las cosas se movían, y los colores estaban especialmente resaltados. Escuchaba todo también, cada mínimo sonido de a mi alrededor, y muchas risas de la gente, que sentía que se reían de mí y me miraban, pero como sabía que la estaba flasheando me divertía. Después César me encontró, y empezamos a caminar hacia una iglesia muy linda. Durante esta parte del flash la palabra más utilizada fue “WOOOOOOW”, todo me parecía loco y sorprendente, estaba buenísimo!

Nos trepamos en una roca que estaba en frente de esa iglesia, bastante alta (ganas de trepar, correr, saltar, gritar). Las puntitos naturales de las piedras los veía como hormigas, pero muy claras, que obviamente se estaban moviendo alrededor de la piedra y cada tanto se separaban y se juntaban para formar todo un espacio negro. Impresionante. Atrás, cuando miraba para el lado del cine, veía muchos muchos colores nuevamente. Los colores eran lo mejor de todo. Después nos acercamos a tocar la iglesia (cuyas campanas sonaban cada tanto y nos parecía muy divertido), a ver en ella más hormigas, y me quedé mirando unas flores amarillas (que César se comió) también muy flasheras.

De ahí nos fuimos a lo que parecía ser un museo, que al ser bastante tarde a la noche estaba cerrado, pero tenía toda una parte de afuera gigante, en donde no había nadie, por la que podíamos correr y gritar tanto como quisiéramos. Nos trepamos, o mejor dicho corrimos hacia arriba de una piedra alta que estaba inclinada, y desde ahí arriba se sentía como si pudiera volar. Pero no volé, no os preocupéis. Acá foto de la iglesia mágica desde la piedra inclinada:

En fin seguimos flasheando por el museo hasta que aterrizamos a la realidad. Durante todo el viaje sentía que era mentira, que no estaba pasando, que era una cosa demasiado rara para ser verdad. Impresionante, me encantaron las magic truffles :), y nos volvimos para mi casa, llegamos a eso de la 1.15 (César está viviendo conmigo porque se le terminó el cupo de días que podía estar en su casa). Ahí cenamos sopa con fideos y morimos rápidamente.

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