Sábado, 11 de Septiembre 2010.
Desperté. Duché. Desayuné. (las tres D’s) Partí. A caminar por Ámsterdam, con mi mochilita feliz. Fui a un coffee shop y me quedé charlando con el dueño. Me contó que en realidad todo es 50% legal. Es legal tenerla y venderla, pero no cultivarla. Supuestamente, nadie sabe de dónde sale todo lo que venden, y se venden 80k por… semana? que nadie sabe de dónde salen. Por eso que si sos el dueño de un Coffee shop sos 50% legal y 50% criminal. También me contó que la policía en Ámsterdam es un chiste. Al menos para él, que si les fumás en la cara – porque supuestamente no se puede fumar en la calle, solo en coffee shops - no te dicen nada, que si pasás por donde no tenés que pasar no te hacen nada. Igual no me crucé con muchos policías. Me regaló también un libro donde me marcó un lugar para dormir del que nadie sabe al parecer. El tema es que me marcó la mierda en la primer página, y el libro era TODA una guía de Ámsterdam que no me servía y muy grande jaja, pero bueno me lo llevé. Y me acabo de dar cuenta que lo perdí xD.
Seguí caminando un rato, almorcé en Subway :), y me tomé un barquito por la ciudad muy tierno. Después fui a la Centraal Station a buscar a Theo y Marcin que llegaron a eso de las 5. Ah venden chupetines de marihuana (cannabis o hash) acá, y se convirtieron en mi golosina preferida (los cannabis). Son lo más rico que hay! En fin esta gente llegó, y el trámite buscar un lugar para dormir se dio de vuelta. Esta vez estuvimos como dos horas en un lugar de información, teniendo a un pobre pibe al teléfono todo el tiempo para conseguirnos algo. Yo mientras daba vueltas buscando en otros lugares, y paseaba. Terminamos consiguiendo una habitación en un departamento que, no sé si es cierto o no, me parece que terminó siendo el lugar que me había dicho el chabón del coffee shop.
Era el departamento de un viejito simpático, con 5 camas. Ah, éramos 4, conocimos a un chico de Nueva Zelanda cuyo nombre no recuerdo, en el medio. Estaba bastante caído abajo, varias cosas estaban rotas, pero me gustó. A mis compañeros no les gustó tanto. Marcin es bastante jodido para elegir algo, no le gusta casi nada y se queja de todo. Pero bueno, después de dejar todo fuimos a buscar a César a Centraal Station y a comer a un restaurant italiano, en Ámsterdam, donde pasaban música en castellano (canciones estilo “no es amooor, lo que tu sientes, se llama obsesión” y “ven báilalo, aay ven báilalo!” jaja fue un flash).
De ahí fuimos a un coffee shop. Léanse esto: fumamos de una pipa que estaba conectada a la electricidad. Lo único que había que hacer era poner cierta cantidad de marihuana en un lugarcito, cerrarla, y fumar. Increíble. La gracia del porro de acá es el gusto que tiene. Es increíblemente rico, tiene un gustito y un olor increíbles, y ya hay un punto en que fumás de gula, porque es muy rico! Por eso me encanta el chupetín de cannabis, me encanta el gustito de la marihuana :P. (SIII están pasando Quest means business en CNN! Jaja hace mil que quería encontrar este programa de nuevo, es el del periodista gracioso).
Cuando salimos del coffee shop fuimos a caminar por la zona roja de Ámsterdam. Marcin quería conseguir a una puta, pero que cobrara menos de 50 euros, y casi ninguna estaba dispuesta a bajar el precio. Así que dimos muchas vueltas buscando una prostituta para este chico. Este chico es raro. Por un lado es muy responsable en todo el tema organización y horarios y esas cosas, es el Tigre del grupo, quien se encarga mayormente de la organización y visita turística. Por otro lado siento que es como un nene, todo inocente y bueno. Es músico, e hiper deportista, y cada tanto la flashea y se pone a dirigir una orquesta por la calle.
Después de un rato nos volvimos felizmente, esta vez 5 con César incluído. Hay toda una disputa entre César y Marcin. Viven juntos en Berlín, y Marcin casi que no se lo banca, porque César está en la suya completamente y no le importa nada. En fin, hubieron algunos diálogos a lo largo del viaje que fueron complicados.
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