Sunday, September 5, 2010

7. In the Heights

Sábado 4/09

Ay me encantaría tener internet en mi cuarto… Son las 3.36 am, horario ideal para conectarse, acabo de llegar.

El día de hoy fue bastante interesante. Empecé por ir a Friedrichstr. (para la cual me tuve que tomar dos subtes, ida y vuelta, y no me perdí ninguna vez) al teatro Berlin Ensemble para ver si quedaban entradas para la ópera de esta noche. No quedaban, pero me fui a caminar por ahí y me crucé con otro teatro, Friedrichstad Palast, que estaba rodeado de luces de navidad (apagadas porque era de día). Entré para ver qué onda, y vi que estaban pasando en la pantalla una obra que se llamaba Yma que me llamó bastante la atención, así que me fijé de comprar entradas para un día de estos. Mientras me estaba fijando, se me acercó una señora a ofrecerme una entrada para dentro de 1h a 20 euros menos del valor original, así que me compré una entrada para Yma (“too beautiful to be true!”, googleenla.) esa tarde.

En la espera, me fui a una callecita a fumar (no podía no ir loca a ver esta obra, no saben lo flashera que se veía) muy tranquilamente. Es re fácil fumar en las calles de Berlín al parecer… y después a caminar un poco por la zona. Mientras caminaba me di cuenta de que estaba en el Subway en el que había cenado la otra vez, y me acordaba perfectamente como volver. Los planos y direcciones en mi cabeza son bastante extraños. Este camino, por ejemplo, consistía en: caminar hasta llegar a la estación S y el lugar cultural grande en una esquina, por ahí subir hasta el árbol grande en el que se corta la calle, y después seguir para el lado que estaba yendo antes hasta la estación U. Nada de izquierda ni derecha involucradas. No las tengo incorporadas en el cerebro al parecer, por eso nunca sé cuál es cual.

A las 15.30 estuve adentro del teatro preparada para la función. Yma resultó ser una obra extrañísima. Por lo pronto, todavía no sé si Yma era una mina o un tipo… Parecía una mina, muy muy flaquita, pero tenía una cara de chabón impresionante, de hecho era bastante fea. El resto de la obra consistía en muchos bailarines, con vestuarios extravagantes al mejor estilo Lady Gaga, y un par de números onda Cirque du Soleil, solo que no tan impresionantes y más pop. Salvo que hayan dicho algo en las partes habladas en alemán, no había ninguna historia en particular, solo música popular. No sé qué tan buena era la obra, definitivamente no tan buena como la promocionan, pero me gustó, fue entretenida. Me la hicieron flashear más que nada los vestuarios, la orquesta (siempre me divierte mirar al director) y el escenario. Primero porque se veía el reflejo de todos los bailarines, y porque cada tanto subían y bajaban cosas, y hasta aparecía una especie de piletita. Los numeritos Cirque du Soleil no estaban tan buenos, salvo uno que hicieron con trampolines que me encantó. Pero nada, la pasé re bien.

Cuando salí pasé a cambiarme y me fui a encontrar con Marylka, mi compañera holandesa, en Potsdamer platz a las 9. Me dijo que los que habían ido a la ópera le iban a avisar cuando salieran así nos juntábamos con ellos, así que fuimos a un lugar grande medio cerrado que era como un rejunte de bares, cuyo techo cada tanto cambiaba de color, a tomar cerveza y comer papas fritas. De ahí, cuando salieron, nos juntamos con otros tres del Goethe: Tom (inglés), una chica inglesa cuyo nombre no recuerdo, y un chico francés cuyo nombre jamás supe. El chico francés es muy callado, al contrario de la chica inglesa que habla mucho y muy rápido, y también se caga mucho de risa. Me cae bárbaro, y Tom también. Pasamos la noche más que nada vagando por la ciudad, buscando lugares donde ir. Fuimos a tres lugares diferentes a tomar algo (nos cagamos de frío toda la noche caminando de acá para allá!). El más copado era el segundo, que era como una especie de mini boliche debajo de la vereda con colores raros y música bastante buena.

Noté que en Berlín hay varios lugares en los que hay Hookas para fumar, pero se deben fumar cosas feas, y también hay varios lugares con mantas que me hicieron muy feliz en un momento. A todo esto, nuevamente estábamos en la zona del subway y del teatro. Siendo de noche, todas las lucecitas de navidad estaban prendidas, y quedaba totalmente grasa. Pero bueno, también supe perfectamente como volver, lo cual fue una ventaja porque si no hubiera existido previamente mi caminito mental, no hubiera tenido idea de dónde estaba parada. Me encanta esto de estar ubicada, me parece raro no perderme seguido… siento que dentro de poco me voy a perder en serio y del todo y voy a estar jodida. En fin, de eso se trató mi sábado, el suyo?

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