Viernes 10/09/10 xD
Bueno la práctica fue la siguiente. Llegué a clase con todo, y me fui directo después de la primer hora a la estación de tren. Hice todo bien, y me subí al tren a las 16.37 como previsto. Acá todos son muy puntuales. Finalmente mis compañeros iban a tomarse el tren a las 2 de la mañana, para viajar 15hs (what the fuuuuck?) y llegar mañana a las 4. A las 22.22 llegué a la estación para cambiar de tren, donde conocí a tres pasajeros, tres chicos, una de … Hungría? (Olga), un pibe brasilero cuyo nombre no recuerdo y otro español – me acabo de dar cuenta que no era español (hace mil que escribí esto) era de México - (Mario). Me subí con ellos al otro tren y en el trayecto conocimos a un flaco de Berlín, que se llamaba Aladdin. Era muy gracioso el flaco. Me cayó mal igual en el correr de la noche. Llegamos a Ámsterdam Centraal (YEEEEEEEEEEEY) a las 23.02. Ya está, estoy en Ámsterdam, soy feliz. Igual hubo un problema, no tan notorio al principio. Todos los hostels y hoteles, baratos y caros, estaban llenos al parecer (reemplacé “al parecer” por “apparently” y me encanta esa palabra!), así que no buscamos hogar por un tiempo, y nos fuimos a un coffee shop. Ah no, no saben lo que es esta ciudad! Está la zona de toooodos los coffee shops,y todas cosas fumancheras, todo el mundo fumando por la calle. En el coffee shop te muestran el menú con todas las diferentes flores, te sale 10 euros el gramo. Hasta te las diferencian por índicas y sativas en el menú. Nada, divino.
Nos sentamos ahí. Nadie sabía armar, así que armé el primer porro de coffee shop Ámsterdantino (¿?). (No sé si coffee está bien escrito – más allá de que lo estuve leyendo todo el tiempo por tres días. Cigarrettes tampoco sé cómo escribirla nunca, y Word no me la corrige, así que perdón si está mal jaja). La mina de … Suiza? Nunca había fumado. Fue TAAAN graciosa. Tiene una voz muy aguda y tosía, tosía, tosía. Le pudo dar dos pitadas quedándose con el humo adentro, y al final. En fin, estaba Aladdin. Es el típico San Andrés. Mucha plata y muy creído. Tenía su valijita gigante, y se quedaba por dos días. Quería meterse en los hoteles más caros. Viajó por todos los lugares del mundo (según él; yo fui a más lugares que él :P) y trabaja en hoteles. Arma muy lindos porros. Cuando se fue, nos dijo que se había conseguido una habitación y que tenía que esperar que lo pasaran a buscar. Le pregunté “dónde lo conseguiste?” y nos mostró un papel con cinco números de teléfono y dijo “I called these numbers”. Y nos saludó y se fue. Bah, se alejó a esperar jaja lo cual fue todavía más gracioso. Nada, me cayó mal.
También estaba el chico brasilero, que no fumaba y era divino, y el mexicano que era gracioso. Me pasa que siempre que hay alguien en el grupo que habla español, cada tanto le digo algo y me quedo hablando castellano. Me olvido que tengo que hablar inglés, y cuando me doy cuenta me da paja. Me hace mal la gente hispanoparlante para mis relaciones internacionales (eeeh?).
Bueno, fue bastante largo este día. Fumamos mucho. Una que se llamaba “amnesia”. Y no era mentira jaja. Cuando salimos de ahí, lo primero que necesitábamos hacer era comer. En vez de eso, empezamos a preguntar en hostels y lugares, pero no había nada. Homeless en Ámsterdam. (Bueno son cosas que pasan… fue divertido en verdad) Caminamos mucho. “The beauty of Ámsterdam” es que siempre llegás, sin querer, a donde querés llegar. Es redonda. El centro está literalmente en el centro, y el resto de las calles alrededor. Es muy fácil, pero muy complicada a la vez. Por lo general se complica saber volver, pero terminás pasando quinientas veces por el mismo lugar. En serio, me conozco – de vista - TODAS las calles de adentro de Ámsterdam de todo lo que las recorrí una y otra vez en esta noche. Después de comer y caminar un rato más, me separé de mis compañeros para no verlos nunca más. Pero les saqué una foto igual. Seguí buscando algún lugar para dormir en Ámsterdam. Traje la mochila con colores del Norte para viajes de fin de semana, así que podía caminar perfectamente. Ah, y las botas! De acá viene “These boots are made for walking”. Mis botas (negras, semi altas, puntiagudas) están muriendo. Tienen toda la suela agujereada y cada tanto se les sale un pedacito de la parte de adentro. Pero son las más cómodas, las uso todos los días, y las llevé para estos tres días en Ámsterdam (oh shit!).
Paso a contarles como son las calles. Las de por adentro son de ladrillo, y las veredas empedradas. Están todas las calles un poco inclinadas y cada tanto tiene alguna que otra subida o bajada. Es complicadísimo caminar en Ámsterdam! Además, los autos no son tan gentiles… de hecho no son gentiles, y está lleno de ciclistas. Todas las calles tienen bici senda, y hay MUCHOS ciclistas usándola, es realmente peligroso caminar por la bici senda, porque te matan! Te tocan la campanita y si no te movés te matan, o te gritan. No está tan mal, tienen todo el derecho a enojarse si no te movés cuando te tocan la bocinita; y la gente no tiene que caminar por la bici senda. Pero nada son jodidos. Igual las calles así son tan lindas! Hay como un canal o un laguito, entonces hay una avenida que la corta por la mitad el canal, y hay muchos puentecitos lindos a lo largo. Me encanta Ámsterdam! Es la ciudad más linda.
Caminé también por la zona roja! Igual, caminé por la parte fea, donde todas las prostitutas eran gordas, viejas y feas, y tenían cara de aburridas. La otra parte de la zona roja es la más linda, donde están los puentecitos casualmente. En fin, no conseguí un lugar para dormir, así que me senté con un chaboncito que estaba en una escalera por ahí, esperando para comprar porro, muy lindo, de Rotterdam, la ciudad al lado de Ámsterdam. Se acercó también un flaco que me había cruzado antes para preguntarme si había conseguido dónde dormir.
En eso vino el amigo del holandés lindo y me dijo que me iba a conseguir una habitación. Le dije que TODO estaba ocupado. Al parecer había una conferencia de todos los businessman del mundo o algo así, entonces estaba todo fuckin’ completo! Pero bueno este chico insistió. Me contó en el camino que era el dueño de un Coffee shop en Rotterdam, y me decía “I don’t know you, but I know that my mother was a good woman”. Está rapado y tiene un tatuaje de algo escrito en el cuello, es bastante divino, y me pareció raro que fuera tan bueno. Fuimos como a cuatro hostels donde él hablaba mil años con la persona de recepción en holandés, insistiendo para conseguir alguna habitación, pero nos decían que no. En el camino, también, me regaló un jugo de manzana y un porro suyo, y finalmente llegamos a un hotel que tenía una habitación libre. A todo esto, eran las 4 de la mañana, y tenía que check-outear a las 11.
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