Miércoles 3/11
A las 7.30 nos pasó a buscar una nueva guía, Esperanza, que nos llevó a ver el templo de Edfu. Lleno de gente, igual que los anteriores. El problema es que hay un tránsito de cruceros impresionante, y todos los cruceros salen a la misma hora del mismo lugar, y paran hacen todos juntos las mismas visitas, entonces obviamente están todos los templos llenos de gente! En fin, muy lindo este templo, no tengo mucho para comentar sobre él, es básicamente jeroglíficos, columnas y dioses. Impresionante, todo, pero nada muy novedoso. Nos compramos todos un gorrito para ponernos hoy a la noche, que el dress code es ropa egipcia.
Volvimos al barco a las 10 y pico para empezar la navegación hacia Kom ombo. Nuevamente fuimos a la pileta. Es más que una pileta una bañadera grande y bastante profunda (y congelada!). Por lo general nos sentamos las 5 en el borde de la pileta a charlar y tomar sol un rato. Después de esto bajamos a almorzar, y subí con mi mamá a la cubierta mientras el resto se iba a dormir la siesta. Ahí estuvimos, jugando al chinchón y a la escoba de 15 y charlando sobre la familia. Me contó un par de cosas más sobre mis abuelos y sobre Chola, la hermana de mi abuela, que era una enferma de mierda básicamente. Mi familia es muy extraña… jaja. Después tomamos el té, y a las 5.30 bajamos a encontrarnos con Esperanza para que nos llevara al templo de Kom Ombo.
Ya era de noche, acá anochece muy temprano, y el templo este es precioso. Lo que se destaca más que nada son los relieves y las figuras talladas en la pared. Me encantó. A la sallida nos pusimos a cantar una canción de Pipo Pescador en el templo, “vamos de paseo en un auto feo”, mientras mi mamá filmaba. Nos cagamos de risa, como de costumbre. Eva, la mexicana, siempre se queda atrás sacando fotos (le saca fotos a TODO), entonces nos fuimos y la guía se quedó esperándola. Para llegar a nuestro barco hay que pasar por un puentecito, y después . cruzar un par de barcos más hasta llegar al nuestro. Cuando con mi mamá llegamos a la habitación y nos sentamos en el balcón a fumar un pucho, nuestro barco empezó a alejarse del resto, y la vimos a Eva, en uno de los barcos de enfrente, sin poder llegar y gritando “Rocíooooo diles que paren!”. Pobre! Fue muy gracioso. Nos quedamos esperando hasta que entrara, y nos dimos cuenta de que Sergio, Nelly, Manuel y Gina también estaban abajo esperando a que el barco se acercara a la orilla.
Cenamos en cubierta, una supuesta barbacoa egipcia, que terminó siendo un buffet común y corriente. Estaban todos vestidos de egipcios y muy lindo, y nuestra mesa era la única con cuatro botellas de alcohol jajaja. Después de comer pedimos champagne, e invitamos a los chilenos, Eva y Clarita a que vinieran a sentarse con nosotros, y estuvimos charlando y cegándonos de risa un buen rato, junto con Amgad, el mozo enamorado de mi vieja, que estuvo toda la noche (y durante todas las otras comidas también) persiguiéndola.
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