Miércoles 15/12
El Lunes llegué a Ámsterdam finalmente, el último destino del viaje. Mis roommates, que llegaron relativamente tarde, eran 6 alemanes con los que ni hice más que dormir, porque se fueron a las 8 de la mañana. Me había olvidado lo genial que era Ámsterdam, el olor que hay por todas partes es tan lindo...
Ayer salí a pasear un poco más, y a comprar cosas fumonas para llevar a Buenos Aires y pasé la última noche del viaje en el cuarto sola (yey!) porque no llegó nadie nuevo.
Bueno ya está. Ya se terminó. Ahora mismo estoy en el aeropuerto de Frankfurt, tengo que esperar un par de horas hasta que salga el avión porque llegué DEMASIADO temprano (después de haber perdido algunos trenes aprendí a hacer tiempo en estaciones), pero ya pasé por seguridad y todo y estoy a salvo tomando una cervecita :). Se reforzó mi sentido de puntualidad, eso seguro.
No puedo creer que ya esté volviendo. Me acuerdo del día anterior a irme, es en lo que más pienso cuando noto que se termina. Estaba tan nerviosa y tan asustada, me iba a lo desconocido y me quedaba 4 meses, y no tenía ni idea de qué carajo iba a pasar o hacer. Ahora también estoy nerviosa y asustada, no sé cómo va a ser mi reacción cuando vuelva, pero siento que me voy a sentir algo agobiada. Ni siquiera llegué y ya tengo planes para el jueves, viernes y sábado a la noche, o sea what the fuck? Necesito respirar. Quiero tirarme en mi cuarto por horaaaas jaja.
Lo que más me da miedo/paja es el hecho de ir a inscribirme a la universidad (que tiene que pasar antes del MARTES). No sé qué onda igual, me preocuparé por eso cuando llegué.
Ahora... este viaje fue todo lo que esperaba y más. Bueno, quizás no TODO lo que esperaba, pero sí más. Pasaron muchas cosas totalmente inesperadas en el buen sentido. Pero lo que más aprendí es cómo estar sola. Me llevo tan bien conmigo misma, me conozco tanto y me conocí tanto más ahora que tuve la oportunidad. La clave es hablar sola, realmente, hace que no te aburras, y ayuda a organizar las ideas. Este es el tipo de pensamientos que me lleva a pensar que soy absolutamente rara, pero bueno, lo soy, y me encanta hablar sola.
Eso es lo bueno de fumar porro. Si fumás, y estás sola y por la calle, lo primero que necesitás es encontrar un lugar donde (en lo posible) no vaya a verte nadie por una gran cantidad de tiempo. Porque a mí me gusta sentarme y quedarme sentada hasta que se termine el porro y un pucho, y eso lleva bastante tiempo. No es que me joda que pase gente, no soy para nada paranoica, pero la realidad es que prefiero que nadie me vea, solo porque me pone un poco incómoda. Además no me gustan las multitudes. No puedo decir que me dan fobia, porque no es cierto, pero sería una palabra cercana a lo que me producen. No sé, no me gusta que la gente desconocida me toque y me empuje, y lo que menos me gusta es tener que concentrarme en esquivar gente. Puede no ser una gran multitud, pero si no puedo caminar a la misma velocidad y en línea recta me pone nerviosa. Más si estoy fumada, soy pésima caminando por entre la gente. Tuve entonces la oportunidad de estar mucho sola, y hablar sola fumada es todavía más divertido. Porque en realidad hablo más que nada sobre mí, y hablando de repente te sale una frase que no sabías que pensabas y la verdad que está bastante bueno.
Sin embargo, esto no quiere decir que no necesite gente. Soy genial estando sola, pero necesito amigos, o alguien. Los mejores momentos fueron siempre estando acompañada, simplemente porque me divierto tanto más. Volviendo a lo del porro, no es lo mismo fumar sola que compartir un faso. No tiene absolutamente nada que ver, y aunque ambos me encantan, compartir un porro es siempre mejor. Es una cuestión de balance. Está bien estar sola, pero no todo el tiempo. También está bien estar con gente, pero hay veces que está bueno estar sola. Un poco de cada uno. Pero de eso me di cuenta en Venecia, fue sinceramente una de las mejores noches del viaje, porque salí con este grupo de gente TAN genial que descubrí que realmente necesito gente para pasarla mejor. Ahí empecé a reservar habitaciones compartidas, aunque no siempre me fueron muy útiles, pero se entendió el punto.
Emm qué más... descubrí también la importancia de observar. Si dejás que la mirada te lleve, vas a ver cosas inimaginables, y de ahí la gente saca su inspiración. Porque realmente hay cosas extraordinarias en el mundo, solo que si no podés observarlas no las ves. Lo mismo con la gente; me dediqué mucho a observar y comprender a la gente, y me di cuenta de que hay veces en las que realmente puedo saber qué están pensando, y todos podrían si miraran bien. Quizás por eso me llevo tan bien con la gente. Por lo general no entiendo por qué a gente que casi no conozco de repente les caigo TAN bien. No sé, creo que no tengo una personalidad muy sobresaliente y sin embargo le caigo bien a la gente rápidamente después de conocerme. Pero bueno, lo que sí noté es que sé cómo tratar a cada persona, gracias al hecho de que puedo observar sus necesidades. Mirar es muy importante, y cada vez noto más y más cosas sobre la vida tan solo mirándolas.
Me di cuenta también de que, sutilmente, siempre consigo lo que quiero. Bueno quizás no siempre, pero si quiero algo voy a por ello y por lo general no paro hasta conseguirlo. Lo que quiero decir con esto, es que como hago todo de buena forma y con un buen propósito, termina saliendo bien. Es importante la buena onda, la verdad. Esto del dramatismo, y las peleas y el estrés no van conmigo realmente. Por lo general trato de que esté "todo bien" con todo el mundo, y con cualquier situación. Si sale mal bueno, es una cagada, pero no es el fin del mundo y no es nada que no se pueda solucionar.
Dentro de todas estas cosas también soy un poco obsesiva. No, soy MUY obsesiva. Juli: siempre me cargaste por tener "manías" pero no amiga, no son manías, son más graves todavía, estoy completamente loca. No son cosas que sobresalgan, pero en ciertas cosas soy totalmente neurótica. Ya usé el verbo "sobresalir" dos veces en este texto, para decir que no sucede, y me estoy dando cuenta de que quizás es porque no me gusta sobresalir. Por eso no me gusta festejar cumpleaños ni ningún tipo de fiestas que se traten únicamente de mí. No me gusta ser el centro, y quizás es porque todos están enterados de lo que hago. De la otra forma me es mucho más fácil manejarme, y hacer la mía.
Sí, eso fue lo que más me gustó de viajar sola, el hecho de poder hacer la mía y que nadie me controle. Decidir yo los horarios y los viajes, e ir a donde yo quiero y no tener que consultar con nadie. Tener control sobre todo fue una de las cosas más geniales, pero también una de las más agotadoras. Ahora no tengo ganas de organizar nada nunca más, y no puedo esperar a ir al Sur y tener que decidir lo menos posible.
Ahora para terminar... lo mejor del viaje? No sé cómo ponerlo, en días, en situaciones, en lugares... no sé cuál fue el mejor momento del viaje en realidad, pero a ver...
Ciudad favorita: Ámsterdam.
La mejor noche: la de Venecia.
La gente más genial que conocí: Theo (la señora de Rumania que conocí en Berlín), César (el Venezolano también en Berlín), Eli (una de las minas argentinas del crucero de Egipto) y Karen (la chica yanqui que conocí en Venecia).
Y los mejores tres en general:
3. Londres y ver a Niki y musicals
2. Egipto
1. La estadía con mis tíos.
The End.
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